martes, 11 de abril de 2017

Liquidámbar al microscopio

    En mi barrio hay unos Liquidambar styraciflua bastante hermosos. Han empezado a tirar las flores masculinas con un montón de polen y yo he cogido un poco para mirarlo de cerca.

Flor en el árbol (de wikipedia)

Granos de polen

Agrupaciones de anteras

Detalle de antera

domingo, 5 de marzo de 2017

La marcha verde

12 robles pedunculados (Quercus robur) y 2 albares (Quercus petraea). A ver cómo les va.



Hoy los he trasplantado casi a raíz desnuda. El penúltimo gran trauma.

sábado, 18 de febrero de 2017

El Planeta mecánico

    
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Pulsamos el botón rojo y sentimos una nueva sensación. Unos cosquilleos que suben desde los pies a la cabeza y que se dirigen a los músculos de la boca y los labios hasta hacerte sonreír. La causa era que ¡el planeta era nuestro! Bajamos al planeta en busca de vida, seres de los que ahora seríamos dueños.
    
    Sólo plantas pobres. Musgos rojos, raros y hierbas altas, pero secas y escasas. La parte donde bajamos era un desierto. Arena en abundancia y piedras, que tarde o temprano explotarían para producir más arena. Subimos a la nave X.J.18 para darnos unas órbitas por el planeta, a ver si encontrábamos alguna zona rica en vegetales. De repente, el radar de la nave detectó algo que se movía. Lo seguimos hasta dar con él. Bajamos y vimos una gran roca, de la que salió una mano metálica que poseía una pistola láser.

    El dueño de la misteriosa mano no dudó en apretar el botón de la pistola, de la cual salió un potente rayo láser que se dirigía hacia nosotros. Por suerte dio a otra roca que había detrás de nosotros.

    Éramos rápidos con la pistola y con un tiro certero dimos al robot. Sin daño alguno éste empezó a andar dirigiéndose a una pequeña nave.

    Nosotros subimos a X.J.18, pero en vez de ponerla en marcha, cogimos la nave auxiliar para perseguir al robot. La persecución duró varias horas hasta perderlo. Volvimos a nuestra nave X.J.18 y subimos para seguir intentando encontrar algún animal. Sólo encontramos un río, del cual surgió el robot con ganas de matarnos, sacó su pistola, nosotros también, pero él fue más rápido, sólo quedó el radar de la nave... En fin, un final feliz.


Ve a la página 1 y 
vuelve a empezar.






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PÁGINA 4


     Cuando llegamos a la Tierra, fuimos a contar la historia a todos nuestros amigos, pero éstos no se lo creyeron. Al no creérselo, montamos en la nave X.J.18 y volvimos. Íbamos para recuperar el mando a distancia, esto iba a ser muy difícil porque el pasar por todos los humanoides que había era más difícil que ver a las ranas afeitarse. Entonces apretamos el botón que expulsaba gas húmedo y con eso tranquilizamos a todos y logramos dormirlos. 

    Teniendo el suficiente tiempo para recuperar el mando, por el camino volvimos a pulsar el botón azul y cuando los humanoides despertaron, les pedimos que encarcelaran al robot que intentó matarnos.

    Así transcurrieron los años... pero el robot no apareció y para nosotros nada cambió. Todos los días apuntábamos en un diario lo que nos pasaba. Nuestras camas eran muy cómodas y apetecibles, tenían colchones de agua, y a la vez nos salvaban de cualquier peligro.

    Todas las noches hablábamos del botón rojo, y decidimos pulsarlo.


Si quieres seguir, pasa a la 
 página 5 y si quieres apretar 
el botón rojo, pasa a la página 7.





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EL PLANETA MECÁNICO.

    Hace treinta años un par de buenos amigos que iban a 4º ó 5º de E.G.B., escribieron un cuento de fantasía/ciencia-ficción del estilo "elige tu propia aventura", que eran esos libros donde podías elegir lo que el protagonista (tú) iba(s) a hacer, y en consecuencia había varios finales, unos mejores y otros peores. Lo escribieron con la ayuda del procesador de textos IBM Writing Assistant en uno de esos ordenadores de entonces sin disco duro, que tenían dos disqueteras de 5¼" y en la primera de ellas, A:, se metía el MS DOS para disponer de sistema operativo. Lo imprimeron y la suerte (bueno, y el cariño por un trabajo así) quiso que una copia casi completa llegara hasta hoy, a falta de las dos primera páginas.

    Con un mínimo de correcciones para algún error que no se podía pasar por alto, poco a poco iré publicándolo, si otra vez vuelve a haber suerte.


Portada hecha con el Print Master

martes, 5 de julio de 2016

La (H)era de Roma

    Hoy, 5 de Julio de 2016 la sonda Juno orbita a Júpiter.

    Estos meses está siendo muy fácil ver a Júpiter, Marte y Saturno. A Júpiter le he visto las franjas de distinto color y las cuatro lunas galileanas desde mi casa con mi pequeño telescopio, y cuando lo miro, recuerdo esa bonita imagen. Ahora, cuando vuelva a mirar al gigante gaseoso mayor, sabré que además la humanidad a la que pertenezco tiene unos ojos exclusivamente curiosos bien cerca, que están ahí sólo por el simple placer de aprender.

Riglos, detrás los Mallos, detrás todo el Universo. ( Foto de  @JouMike )


    Si la la suerte de vivir en un tiempo donde puedes mirar de cerca a una inmensa bola de amoniaco no te dice nada porque una cuadrilla de aburridos y amargados aguafiestas que se pasan la vida lloriqueando por lo malo que es todo lo nuevo te ha quitado las ganas de ilusionarte... igual deberías de cuestionarte de qué lado te has dejado caer: del que mira a Júpiter de cerca o del que espera que a tu edad sigas creyendo (imagínate por qué) en  David el gnomo o que alguien cura enfermedades sin saber por ejemplo lo que es una placa amiloide, algo que requeriría estudiar duro (Visnú les libre).

domingo, 3 de abril de 2016

Artificialmente

    Casi siempre duermo muy bien, tengo la conciencia tranquila. Duermo bien incluso ahora que a veces me toca hacerlo por la mañana con tapones para los oídos porque mis ventanas son de mucho antes de la popularización del puente térmico y de su aislamiento acústico, muy a pesar del monstruo de las galletas. 

    Pero cuando me despierto a veces no me queda más remedio que seguir soñando sin estar dormido. Y muchas veces sueño que soy natural. Que soy un natural. 

    Entonces...

    Puedo hacerme entender. Puedo ver el núcleo del sol y la luz que allí crea su horno termonuclear un millón de años antes de que venza a la gravedad y escape al espacio, y puedo viajar con ella. Y me puedo sentar en una cavidad de Plutón. Puedo volar como un halcón para caer en picado convertido en pez espada y bajar a las profundidades abisales. Puedo impedir lo que yo considero malo. Y puedo arreglar lo que considero roto.
    Puedo hacer todo lo que mi natural imaginación me deja. Puedo ser naturaleza y no sólo una parte.



    Yo he visitado algunos santuarios de los más antiguos que quedan. Y me he dado cuenta de que ni haciendo extras y yendo a particular podría alcanzar a los antiguos, sobre todo porque no puedo atravesar esas puertas que dibujaron para penetrar la roca. Entonces tengo que imaginarme ser natural y viajar al pasado y así poder traspasarlas con ellos. Porque yo he sido el pasado y he visto las pavesas subir arremolinándose incomprensiblemente desde debajo de la hoja a la que mis seis patas con extremos en forma de gancho me han aferrado.


Y encontrar todas las preguntas.


    A veces también sueño con ser sobrenatural pero mucho más a menudo natural. El natural es más fuerte y gana.




    Y ganará.