Esta no es mi última palabra.

Sé que contiene errores, pero me da pereza corregirlos. Esta no es mi última palabra.

domingo, 15 de marzo de 2026

Luombaka

 El claro océano era luminiscente. Azul, profundo y frío; no se veía fondo. El oleaje era violento, pero no rompía y, aunque era muy peligroso, las personas nos bañábamos en él.

 La puerta de madera oscura cerraba para todos y, aunque era una sola, cada cual tenía su llave. A cada llave la puerta respondía abriéndose a un lugar diferente.

 Después de abrir con la mía y cerrar tras de mí, ya sabía quién estaba dentro. No por tener un conocimiento previo sobre quien esperaba, sino por un presentimiento sólido. En la blanca intimidad propiciada por el espacio privado al que accedía, quien dando la espalda ya lo ocupaba giraba el rostro hacia mí, para enseguida mostrar fría indiferencia ah, tú— que al volver a mirar al frente ya era distancia inalcanzable.

 

 

A dormir

 

 El agua helada ascendía desde el fondo abisal del Atlántico Sur. Provocaba un entorno gélido y seco. Dolía... pero no en el cuerpo.

 

 

sábado, 28 de febrero de 2026

"Un dios inclemente" de Steven Erikson

 «La constante más inamovible, muchacho, es la estupidez. No hay nada que se le acerque siguiera. La estupidez mata a todos los animales, vacía el cielo de pájaros, envenena los ríos, quema los bosques, libra las guerras, aviva las mentiras, inventa y reinventa el mundo de formas que solo a los idiotas podrían parecerles reales. La estupidez, muchacho, derrotará todo lo bueno, aplastará todos los sueños, hará caer todos los imperios. Porque, a la postre, hay más personas estúpidas que sagaces; de lo contrario no sufriríamos una y otra vez, generación tras generación y así hasta siempre».

 

 


 

 

 

 

domingo, 14 de diciembre de 2025

En estas precisas coordenadas espaciotemporales

 Debería de haber un modo en que pudiera caminar por los bosques sin estar ausente de ellos.

 Y es que hoy, después de haber dejado atrás las colinas verdes humanizadas y, más atrás aún, la cegadora negrura civilizada, al fin he podido levantar la mirada y ver las ramas semidesnudas de los robles. Y me he dicho a mí mismo:
 Este es mi lugar.

 Claro que paso demasiado tiempo en un lugar que no siento mío. Así que no quiero estar ahí. He tratado de, al menos, ya que pensé que podía hacerlo, fabricar un pequeño reducto personal donde poder imprimir mi identidad y así hacer valer un poco aquello que sólo yo podía ofrecer... hasta que me echaron. Y ahora allí ya no me queda nada.

 

Este objeto inicia una misión.
 

 Hace unos días estuve sentado en la terraza en la plaza del ayuntamiento. Sin que nadie se diera cuenta, pues lo hice disimuladamente, saqué del bolsillo izquierdo de mi camisa seis dimensiones microscópicas enrolladas en sí mismas y las puse a existir, o lo que quiera que hagan, encima de la mesa. No suele ser buena idea llevarlas ahí, en el bolsillo, porque, incluso siendo más pequeñas que la longitud de Planck, a veces confundo algunas d-branas de las que estas dimensiones albergan con el pañuelo y, claro,  las partículas de mi nariz quedan vibrando de modo muy incómodo tras sonarme con ellas. En todo caso, después de casi una semana fluctuando, esta noche pasada han conectado con mi mente mientras vivía la parte importante de la vida, que es la que ocurre durante el más esencial de los dos estados. En esta parte principal de la vida, que como decía es cuando uno duerme, he empezado a girar dentro de las seis dimensiones sin moverme dentro de las otras cuatro habituales de la vigilia. Así he podido viajar a otro universo donde mi hija me llamaba: "Aita!", pero no he podido verla, porque al parecer no podía traerme su imagen a este universo nuestro, supongo que porque su luz no tiene permiso para escapar de allí hacia aquí. Yo sollozaba.

 

 Cuando era jovencito y soñaba despierto con surcar los mares en velero y recorrer los continentes en busca de conocimiento naturalístico y antropológico me surgía la misma pregunta que ya era entonces, al igual que lo es hoy, difícil de responder: ¿Huir o quedarse a pelear? De momento prevalece la tercera y odiosa vía: el bloqueo.

 

 

 

 

domingo, 30 de noviembre de 2025

Nova

 

 La esperanza es una mentirosa. No es más que una decepción diferida.

Y luego está la vulnerabilidad adquirida a través de lo que se obtiene. La vulnerabilidad ante la posibilidad (o la certeza) de acabar perdiéndolo. ¿Le quita eso valor o se lo da?


Ahora veo una luz en ti que no estaba ahí antes

 

Volví a encontrar un hogar. Un lugar seguro que acabé conociendo bien, por donde podía moverme a oscuras sin miedo a tropezar. Pero, al fin y al cabo...
¡Mentíais!; ¡no eran todos sino simples constructos comunes y corrientes!

 

 

 

QS DDV ADV

¿Quiénes somos?
La única razón por la que nuestros antepasados existieron.

¿De dónde venimos?
De LUCA. A su vez, en buena parte, de diferentes eventos de extinciones estelares. Y así*.

3/a) ¿A dónde vamos?
A la completa y absoluta desaparición. 

3/b) ¿A dónde vamos a ir a cenar?
A donde pueda mirar a los ojos a alguien que me quiere.

 

 

* Buen resumen de lo que ocurre cuando el vacío cuántico fluctúa. 

 

¿Estamos solos en la galaxia o acompañados?
Dolorosa o no, seguramente la respuesta es que ambas cosas a la vez.

 

 

 

 

sábado, 11 de octubre de 2025

Gestión de (fenotípicas) extensiones

 La vida. Sin querer definirla ni describirla exhaustivamente. Sólo mencionar un atributo. Un conjunto de moléculas basadas estructuralmente en la química del carbono y el resto de los CHONPS. Moléculas autorreplicantes que, como jugadoras de un videojuego hardcore, tienen como requisito principal para continuar autorreplicándose no dejar de hacerlo. La vida que conocemos no tiene otra oportunidad si falla... y aquí está, manteniéndose en la dura y potencialmente letal partida del videojuego, sosteniéndose ininterrumpidamente desde hace eones geológicos.

 Pensar en la vida es un reto extraterrestre a veces. Pensar en cómo una planta atrapa y usa la energía del sol para transformar una fracción del aire en sí misma. En madera, por ejemplo. Esa sustancia hecha de aire, agua y sol. O en flor, por poner otro ejemplo. Aire y sol hechos flor, flor y moléculas volátiles. Moléculas que se dispersan en el aire al que pertenecieron y al que, ahora transformadas en aromas, se devuelven.

 Y después, viene un insecto atraído por ese aroma a por el polen y el néctar. Un terrícola convertido momentáneamente en extraterrestre para observar, ve esto y lo relaciona a la necesidad de mantenerse en la partida.

 

 Pero si vuelve a poner los pies en la Tierra después de desembarcar de su nave propulsada por nihilismo, piensa:

 

 Ai na vedui, Dúnadan. Mae g'ovannen!

 A ver, sencillamente... ¿Pero quién no se ha abandonado alguna vez al placer? 

 

 

 

domingo, 28 de septiembre de 2025

Nostalgia

 Cuando venga un equipo de arqueología muy sofisticado de dentro de tres milenios al barrio donde crecí y con su máquina de rastreo de coordenadas espaciotemporales pueda ver una instantánea de unos chavales de mediados de los ochenta del siglo XX jugando a baloncesto, posiblemente por tratarse de personas provenientes del post-colapso donde casi toda la información histórica se perderá, pensarán que en esa esquina del Golfo de Bizkaia que entonces debía de quedar a varios kilómetros de la costa vivió un grupo de personas estadounidense. Los indicios culturales, pruebas irrefutables, les llevarán a esa conclusión.

 Escribo esto mientras en mi mente suena el superochentero Tema de Crockett de Jan Hammer. No soy nostálgico y no sé si es mi modo de ser genuino o me han hecho ser así. Tan confundido ando a veces. Aunque creo que nunca he sido nostálgico. Berdin dio.

Bueno. De todos modos, a diferencia de otras muchas entradas,  ésta no voy a ilustrarla con ninguna imagen más que la que puedas formar en tu mente si sabes de qué tema musical he hablado antes. No voy a ilustrarla con ninguna foto porque esta vez quiero sentir que formo parte del resto de seres vivos, antepasados o coetáneos, que nadie recuerda o que pronto nadie recordará.

 Hoy me apetece reivindicar el derecho al olvido. Tanto a olvidar como a ser olvidado.