«La constante más inamovible, muchacho, es la estupidez. No hay nada que se le acerque siguiera. La estupidez mata a todos los animales, vacía el cielo de pájaros, envenena los ríos, quema los bosques, libra las guerras, aviva las mentiras, inventa y reinventa el mundo de formas que solo a los idiotas podrían parecerles reales. La estupidez, muchacho, derrotará todo lo bueno, aplastará todos los sueños, hará caer todos los imperios. Porque, a la postre, hay más personas estúpidas que sagaces; de lo contrario no sufriríamos una y otra vez, generación tras generación y así hasta siempre».

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