Con lo que a mí me gusta la música y cantar. Me imagino perfectamente sintiéndome mejor si alguien me dedica en vivo una canción que me guste.
Si un día me llevase cinco meses doliendo la muñeca, aunque la necesito usar a diario, y fuese de esas molestias que uno tiene que esperar a que se vayan lentamente mientras se realiza la función que la provoca.
Estaría muy bien entonces pasar un buen rato distraído de esa molestia escuchando esa canción dedicada. Y eso es todo.
Querer pretender que esa canción cura, o peor, venderlo como tal es un engaño. Un engaño a alguien que sufre. El enfermo sufre y los que le aprecian sufren con él. Y porque sufre, se le engaña. O, al menos, se le engaña más fácil.
Y eso a mí me toca.
Puede que el que dice que cura cantando piense de verdad que cura, y tiene buena intención. Pero la salud y el sufrimiento que causa su falta son cosas muy serias como para tomarlos a la ligera. En ese caso, si no es un engaño sí es una irresponsabilidad, por meterse en líos tan complejos y sensibles basándose en ideas... dejémoslo en que parecen bonitas.
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Cartografiando la superstición en mi ciudad, me encuentro con una de esas |
De las maneras que se me ocurren, esta es la más suave en que puedo expresar estos pensamientos. Es el primer paso cuidadoso después de mucha autocensura. Tengo muchas razones personales para ser más brusco y estar más enfadado con este asunto ya, pero no sé si más equilibrado en el discurso, que es lo menos que puedo hacer aunque no me lo hayan pedido así y parezca a veces que sólo otros se pueden ofender.
Necesitaba esto.

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